Llegó
la hora indeterminada del estruendo. Puertas abajo con estrepitosos y
demenciales ruidos. El cadáver a la luz, y la conciencia tomada de sus piernas
sin saber de sí misma. Pasillo, plano de la arquitectura pesada. En los mosaicos la nada dejará su
huella de vacío. Y quien transite por ellos, un tropezón al suicidio dará.
Bernabé De
Vinsenci

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